
Una vez tildado, pese a todo, hay que evitar jugar mal. Existen varios procedimientos para intentarlo. Unos más efectivos que otros. El más importante de todos, no por su efectividad, sino más bien por su planteo lógico, es:
No hay motivos que justifiquen jugar mal.
Sin duda que la mejor estrategia es tratar de jugar el mejor póker posible siempre.
Se puede probar con algunas maniobras de distracción, como dejar correr algunas manos. Para evitar tentaciones, tomar distancia: aprovechar para ir al baño, fumar un cigarrillo, o cualquier otra excusa pendiente. Despejado el sabor amargo del bad beaty recuperado el ánimo, volver.
Un tanto más sofisticado resulta procesar esa pérdida eventual como i en realidad se hubiera ganado, que es lo que efectivamente sucederá -a la larga- jugando de ese modo.



